Una cabeza colgando, las manos destrozadas los pies sangrando. Una cruz, varios clavos y una corona de espinas para mi hermano. Yo Señor, con estas manos martillé y me mirabas, y me lo dejabas hacer. Te ofendí en la cara, cómo puede ser Señor que me digas que me amas y le pidas a mi Padre que perdone lo que estoy haciendo en vez de odiarme. Y tus ojos se cierran pero en vez de condenarme me miran en forma tierna y se hiela mi sangre porque he matado a mi hermano que vino para salvarme. Yo Señor,
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