Aquella mujer fue sorprendida En el acto de una falta indebida Y un grupo hombres la cargaban Y mientras la llevaban la acusaban Gritaban que había que condenarla No era justa no había que perdonarla Y ella muy adentro atemorizaba Decía hoy la vida se me acaba Pero el se inclino y el suelo escribió Teniendo el poder de acusarla no la acuso Mas bien le pregunto donde están los que Te acusan Ninguno quedo Yo tampoco de condeno vete y no peques mas Dios no es como los hombres Dios no es Dios no es
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