No hay en Él parecer, No hay en Él hermosura, No hay belleza alguna Capaz de atraer nuestra mirada. No hay un rostro que agrade, Desfigurada la cara, Conocedor de quebrantos, Menospreciado, estimado en nada. Éste es el Hijo de Dios, Que carga con nuestras culpas. Misericordia encarnada, ¡limpia mi pobre interior! Yo sólo quiero vivirte, Amar y dejarme amar... Que enjugue cada gota de sangre Que acaricia tu frente. Ínfima y pequeña, entrega consumada, Amor de sangre: ¡Mi amante! Transfórmame en t
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